¿Sabría decirme que es la seguridad alimentaria?, ¿Conoces que es la inocuidad alimentaria?, ¿consideras que es importante para tu empresa?, ¿compras o consumes productos sin preocuparte si pueden afectar a tu salud?, ¿Quién manipula los alimentos que consumes?, ¿Cómo lo hace?

Cuando hablamos de seguridad alimentaria, no solo hablamos de que un alimento sea seguro en el sentido de que nos transmita alguna enfermedad, la seguridad alimentaria se consigue cuando todas las personas en todo momento tienen acceso físico y económico a suficiente alimento, seguro y nutritivo, para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias, con el objeto de llevar una vida activa y sana.  Dentro de seguridad alimentaria podemos hablar de inocuidad alimentaria la cual se refiere a todos aquellos riesgos asociados a la alimentación que pueden incidir en la salud de las personas, tanto riesgos naturales, como originados por contaminaciones, por incidencia de patógenos, o bien que puedan incrementar el riesgo de enfermedades crónicas como cáncer, enfermedades cardiovasculares y otras (FAO).

El manipulador de alimentos es aquella persona que durante su actividad laboral tiene un contacto directo con los alimentos en cualquier punto de la cadena alimentaria, desempeñando un papel fundamental a la hora de garantizar la total seguridad y el buen estado de los alimentos.

Existen una serie de leyes y estándares que tienen en cuenta la calidad y seguridad alimentaria para el sector alimentario. A raíz de las alertas sanitarias de los últimos años se exige que los manipuladores reciban formación para realizar su trabajo correctamente y garantizar la salud de los consumidores. Lasempresas son las encargadas de asegurar que cada uno de sus empleados reciba una correcta formación.

No nos damos cuenta, pero detrás de cada producto alimenticio del supermercado, de cada plato de nuestro restaurante favorito, de cada tostada y café que tomamos en la cafetería de nuestro barrio para desayunar hay un largo proceso de preparación, fabricación, elaboración, envasado, etc. y existen personas que se deben de preocupar de mantener esos alimentos en buenas condiciones e higiene para que nosotros los consumamos sin preocupación de adquirir o sufrir ciertas enfermedades de transmisión alimentaria, alergias o intolerancias, etc.

Para evitar estas consecuencias la formación de calidad y continua va a generar buenas practicas de manipulación, los manipuladores van a ser conscientes de donde se encuentran los peligros, que riesgos conllevan, las exigencias de la ley y estándares. Estarán motivados y generarán productos inocuos y de calidad.

Desde sus inicios, la industria alimentaria tiene un propósito: Producir alimentos seguros. Tal como dice FAO «Si no es inocuo, no es un alimento»

Hasta aquí todo claro. Y es que la inocuidad alimentaria ha sido y es un pilar fundamental para el desarrollo de las personas. Por ello, producir alimentos que sean inocuos proporciona confianza a toda la cadena alimentaria.

A raíz de todas estas preocupaciones y propósitos por alimentos inocuos surge la llamada cultura de la inocuidad, muy de actualidad hoy en día. Exigida y controlada por diferentes estándares de calidad como pudiera ser la norma IFS y/o BRC.

La cultura de la inocuidad trata de ir más allá, de no quedarse en una simple formación o una línea más en la política de la empresa. Es comprender la importancia de la inocuidad en toda su extensión y hacerla entendible a toda la empresa. Tan firmemente que sea parte de la filosofía de la empresa y sus trabajadores.

Esta cultura de la inocuidad y su formación va a mejorar a la empresa:

  • La empresa conseguirá confianza y reconocimiento
  • Garantizará la seguridad para proteger a los consumidores
  • Aumentará la confianza y compromiso de los empleados y reducirá la rotación de personal
  • Impulsará la mejora continua de sus procesos internos
  • Reducirá la retirada y reclamaciones de los clientes
  • Reducirá costes.

El trabajo en seguridad alimentaria es como un iceberg. Existen un gran trabajo subyacente que, en la mayoría de las ocasiones, no se percibe como tal y, sin duda, es parte imprescindible para lograr productos inocuos.

 AUTOR 
Julián Hernández Mallorquín, Graduado en Ciencia y Tecnología de los Alimentos por la Universidad de Granada. Granadino al que le apasiona el mundo de la seguridad alimentaria y de la nutrición. Actualmente trabaja en el sector como técnico de calidad y seguridad alimentaria.

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